Kintsugi

Esta canción tiene algo que me toca el alma cada vez que la escucho. Desde la primera vez que la oí, pensé en ti. No porque cuente exactamente nuestra historia, sino porque habla de algo que siento que estoy viviendo ahora: esa forma tan suave en la que llegaste a mi vida, sin hacer ruido, pero cambiándolo todo.
Kintsugi habla de reparar con oro lo que alguna vez se rompió, y sin proponértelo, eso has hecho tú, no porque hayas venido a salvarme, sino porque a tu lado he vuelto a sentirme capaz de brillar sin miedo.
Después de tantas decepciones, pensé que ya no volvería a sentir esta paz, pero contigo… hay algo distinto, no es euforia, no es promesa, es una tranquilidad que se parece mucho a encontrar un lugar donde puedo quedarme sin tener que fingir.
Cuando escucho la parte que dice "Eres lo que el sol siempre quiso ser", no puedo evitar sonreír, me recuerda a esa luz tuya que no empuja ni abruma, solo está, y hace que todo se vea más bonito.
Y cuando canta "con kintsugi sanas mis heridas", pienso en cómo, sin saberlo, has empezado a reparar pedacitos que pensé que ya no tenían arreglo.
"No viniste a arreglarme, pero sin querer, me hiciste volver a sentir entera."

A veces me asusta lo que siento, porque no era algo que estuviera buscando, pero contigo, el miedo no se siente tan grande. Siento que puedo quedarme un rato, sin prisa, sin máscaras, sin pensar en qué viene después.
No sé qué somos ni a dónde vamos, pero por primera vez en mucho tiempo, no tengo la necesidad de definirlo todo, solo quiero dejarme llevar por lo que estamos construyendo, lento y sincero.
Kintsugi me recuerda que no hay nada roto que no pueda volver a brillar. Y aunque no sé qué significaremos mañana, hoy me basta con saber que contigo, hasta mis grietas se sienten más bonitas.