Cuado el mundo me pesa poquito

Querido Andrés,
Necesito contarte algo con calma, sin tanto rodeo, pero también sin que suene a que espero demasiado de ti. Hace unos días me bajoneó lo que pasó con mi mamá , no fue una sorpresa bonita, ni algo que pudiera dejar pasar como si nada. Me movió cosas que ya venían cansándome desde hace tiempo, y por un momento sentí ese bajón que conozco demasiado bien, ese donde lo único que quiero es meterme bajo las cobijas y desaparecer un ratito del mundo.
Y quiero aclararte algo que quizá no te dije, cuando yo me siento así, me aíslo, me escondo, no porque no confíe, no porque no quiera que alguien esté conmigo, sino porque es mi forma de resistir. Es lo que hago desde hace años y es automático, me preocupa que tú puedas verlo como algo personal cuando no lo es, no quiero que pienses que me alejo de ti, sino que me alejo del ruido, de las preguntas, de los pensamientos que me saturan.
Y mientras yo estaba así (medio perdida, medio rota) tú estabas ahí, ni invadiendo, ni exigiendo, ni preguntando cien veces. Solo… ahí, volviéndome a escribir después de no contestar, diciéndome que no te habías sentido tan bien, pero que no querías agregarme presión por lo de mi mamá diciéndome que podía contar contigo.
No fue "la gran luz que salvó mi mundo", pero sí fue un gesto que me tocó, un gesto que me hizo sentir acompañada sin tener que abrir de golpe toda la herida. Eso, Andrés, para mí vale un chingo, porque no necesito alguien que venga a rescatarme cuando mi vida se pone pesada, solo necesito alguien que no huya cuando no puedo estar al cien y tú hiciste exactamente eso, no saliste corriendo, pero tampoco intentaste cargar algo que no te corresponde, solo estuviste y aunque yo estaba respondiendo poco o nada, tú no te lo tomaste personal, no todos saben hacer eso, cuando volviste a preguntarme cómo estaba, cuando intentaste acercarte al tema de mi mamá, yo le daba la vuelta, no porque no te quiera contar, sino porque siento que mis problemas son densos, que no quiero que se te hagan una carga innecesaria o que nuestra plática se torne pues así, como fría,a veces siento que si empiezo a soltar todo lo que llevo dentro, puedo abrumar a cualquiera y yo no quiero ser ese tipo de peso para ti.
Sé que yo también tengo que aprender a dejarme acompañar… pero no quiero que pienses que para estar conmigo tienes que ser fuerte todo el tiempo, no quiero que creas que tienes que tener respuestas o soluciones, a veces solo hablar contigo me baja un poquito el nudo y eso es todo lo que necesito.
Eres una persona que se siente genuina, paciente y honesta.
Y eso… eso me hace bien.
Gracias por estar, incluso cuando no sé cómo decir que te necesito cerquita.
Gracias por no tomar mi silencio como un rechazo. Te amo 💝